Soledad huía de sus lunares de carne constantemente, poseía las paginas de sus diarios llenos de migrañas… quería exterminarlo todo incluso al trovador matarlo todo, ya estaba aburrida de las calles grises llenas de orines de siempre y su único afán de vida parecía situarse en la obsesión que tenía con un yonkie que vivía en la calle quilca al cual había conocido por ese entonces, estaba obsesionada con la manera que tenía de hacer beber a sus venas dosis de ketamina, a sus ojos desorbitados perdidos en el mas dulce momento a-temporal de sus vidas, cuando se colocaban, se miraban, jugaban a esconderse los ojos, bailaban las pupilas en un juego fortuito de achicarse y agrandarse, todo se convertía en un poema de tzara, para los dos era un amor fatti, un suicidio de horas, un momento sin carne y solo jugo de besos en las manos, de sus bocas salían te quieros y mordidas en los labios, ella había perdido en un juego de sustancias, se había enamorado de un pomo y de un pinchazo. Por las tardes iban de compras a emancipación para buscar su vitamina preferida, se reían, esclavizaban sus jeringas a sus cuerpos como si fuera su ultima vez, el ultimo pinchazo y soledad tenía miedo de perderlo todo, al trovador allá a lo lejos también, porque sabía que fuera de todo el estaría sintiendo su perdida, estaba sintiendo como el paraguas que dejaron la primera vez que se conocieron se iba alejando cada vez mas de aquel puente en Paris, que si seguía así iba a quemar su vestido azul favorito, ese que poseía aquel cierre que le encantaba abrir y cerrar al trovador después de tantas noches, tantas y tantas noches llenas de vino tinto y cañazo, cigarrillos baratos, moños de marihuana, techos sin sol.
¿Dime quien esta ahí ahora Soledad? ¿Dime quien juega con tus cabellos y tus puntas amarillentas? Ella ha pensado escribirle una carta a Andrés por estos días, decirle que ella esta cambiando, decirle que ya no tiene quince años y el saber que hay mas velas en su torta de cumpleaños la está matando, contarle de su yonkie como para que indirectamente vaya y maté de una vez por todas al trovador, lo mate y como bien sabe en un cajón regrese para ella, porque solo de esa manera es posible que su cuerpo regrese a sus brazos, la mire por ultima vez con su vestido azul ,con sus jeringas y quemarse en un ultimo pinchazo un día de sol gris .


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