miércoles, 7 de octubre de 2009

antagonía

Eran de esos miércoles que mataban, la agonía más fuerte que había sentido, un dolor profundo en mis huesos, estoy indefensa y no te puedo pedir mas calcio. Nosotros nunca fuimos tiernos, sin embargo creo que nos queremos algo ¿verdad? Es ese querer incomprensible, una mezcla de migraña y congestión, era eso o morir ahogado en un charco de lágrimas que no son nuestras.


Somos dos almas en pena divagando en un hilo de sopor, tú eras la razón y yo el sentimiento, caminamos de la mano como dos antisociales románticos y clásicos entrando a una discoteca de puro reguetón, siempre huyendo, pero no por miedo sino por alergia. ¡Asco al mundo! Asco a todos, nosotros somos dos pobres luciérnagas sangrientas conociendo el infierno, dos turistas mas, porque es bastante obvio, se que no perteneces aquí.

Tú casi siempre me tomabas la mano, pero nunca te atreviste a darme un beso, olías a cerveza con algo de marihuana y yo olía a dolor. Me empine hasta besar tus labios, el beso, ese beso que rompía todo esquema esclarecido, una creación que alterna la claridad paradisíaca diría Goethe, esa duración de apenas unos segundos y toda la información circulando en mi cabeza que sin duda igualaría a toda una década de publicación en el New York Times, información que mata y no comprendo.

Fue hoy un día horrible, horrible, horrible en el que había despertado, ya no podía ser la misma, te miraba flanqueando entre mi cuerpo y la pared, soy tan ególatra, que no soporto que tu ser se separe corporalmente del mío y ande con cualquier perra, y sigo pensando que, somos tan diferentes, estoy llorando y el no sabe porque, el no entiende en lo mas mínimo que es lo que me acoge, -la melancolía del verso protestante- pensé, esa soy yo, no se porque critico si desde el principio fuimos tan libres pero no es cosa de adornar el absurdo sino de crear una historia y me estoy entregando a estas líneas malditas. ¿Porque mierda nadie me entiende?, nadie entiende nunca la verdad en las lágrimas de una mujer y como odio ser mujer, mujer, mujer.

Maldita infancia desgarradora y antagonista. Si soy caótica, otra palabra, quizás desordenada sonaría mejor, es por ti y al compás de un buen blues voy recordando como para aumentar mi dolor que nosotros somos esos dos que no se aman ni se toleran, pero mantienen una conexión, e apretado demasiado el lápiz y recuerdo cuando estuve tan sola, tan sola, esas pérdidas que no comprendes, maté a mi propio hijo antes que naciera, recuerdo mientras me voy carcomiendo y tu sigues tan sumergido en lo superficial aunque, no te pido me entiendas, porque ese es “mi mundo” mi antagonismo, ese mundo que subestimas, ese dolor tan ecuménico del que eres excluido y tengo ira, tanta que se siente como uñas en un vidrio raspando retóricamente produciendo un sonido insoportable, ese sonido, que tu ahorita no puedes escuchar. Me vas besando, tratando de cargar parte de ese todo, pero no te das cuenta que no eres mas que un estorbo, los miércoles son dolor, dolor, dolor, dolor pero, tu dices: mañana saldrá de nuevo el sol gris y me sigues besando, como tratando de sentirte mejor contigo mismo es miércoles, de esos miércoles que matan.

No hay comentarios.: